SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO
El juego es de suma importancia en el proceso de socialización. Mediante es
te, los cachorros ponen en práctica los comportamientos que posteriormente formarán parte de sus patrones de conducta. Los cachorros que se crían separados de sus madres o de sus camadas, muestran una mayor sensibilidad a todo tipo de contacto social, llegando a desarrollar problemas de aprendizaje, fobias, ansiedad generalizada, hiperactividad, etc. Además, mediante el juego aprenden a ejercitar y desarrollar la coordinación motora, lo que les servirá para su adaptación a distintos ambientes y a los entrenamientos.
Debemos proporcionar un espacio libre de objetos que pudieran dañar al cachorro, a la vez que incluir otros objetos para disfrutar de sensaciones distintas ( juguetes, globos, cajas, sonidos, estímulos visuales y olfativos). Es conveniente fomentar el imprinting, haciendo participar del juego a otras personas, incluyendo niños y a otros cachorros, debiendo para esto estar nuestro perro convenientemente vacunado y desparasitado. Los cachorros deberán estar libres, pero en un espacio seguro. No se debe sobreproteger al perro ni tampoco forzarlos, para no reforzar el miedo y promover que ellos mismos solucionen sus problemas integrándose en el entorno.
El periodo ideal para estas sesiones oscila entre las 3 y las 12 semanas de edad, a veces hasta los 4 meses. Este periodo es crítico para nuestro perro, ya que todo lo que aprenda quedará fijado en sus patrones de conducta. Es muy importante que permanezca con su madre y hermanos hasta las 8 semanas y que el resto de la socialización la acabe en su nuevo hogar con sus nuevos dueños.
La madre ejerce sobre el cachorro acciones correctivas sobre comportamientos inadecuados (inhibición de la mordida, dominancia excesiva, etc. Mediante el juego con sus hermanos comienzan a establecer la jerarquía, poniendo en práctica la dominancia y la sumisión. A través del contacto con personas y otros animales se lleva a cabo el reconocimiento de la especie, se habitúan a diferentes estímulos externos (luces, ruidos, etc. ) y aprenden las normas de eliminación adecuadas ( entre las 8-9 semanas).
Las 10 reglas importantes en el proceso de socialización.![]()
1. No pegar ni castigar físicamente al cachorro. De esta forma solo conseguiremos que nos tenga miedo, potenciando la agresividad y perdiendo la confianza en su dueño. Hay que estimularlo siempre positivamente y con mucha paciencia ( unos perros son más lentos que otros).
2. Reforzar siempre los buenos comportamientos, aunque nos parezcan insignificantes. Hay que hacerlo con mucha fiesta y alegría, pues el perro lo que más desea es agradarnos. Podemos incluir alguna golosina, aunque es conveniente que no abusemos de ellas.
Las conductas negativas tendrán como resultado la retirada de nuestra atención.
3. Enseñar normas de eliminación, utilizando el refuerzo positivo. Podemos aprovechar la tendencia del cachorro a buscar un terreno adecuado alrededor de las 9 semanas.
4. Ponerlo en contacto con todo lo que va a ser su mundo de adulto, mostrándole personas, perros y otros animales, así como los ruidos, la calle, el tráfico, viajar en coche, pasear con correa, etc. Cuantos más estímulos conozca, menos sorpresas se llevará posteriormente y por tanto menos miedos podrá desarrollar.
5. Habituarlo a las normas de higiene: el baño, el cepillado, higiene dental y de oídos, corte de uñas, peluquería. Todo lo que suponga una manipulación del animal tiene que ser para él una experiencia agradable.
6. Inhibición de la mordida. El cachorro debe entender que solo debe morder sus juguetes, no a las personas, ropas, zapatos o muebles. es importante implicar a los niños, porque son los que más sufren los mordiscos del cachorro. Los juguetes no deben estar esparcidos por la casa a su disposición, sino guardados y solo se los proporcionarán a la hora del juego . El juego se llevará a cabo en varias sesiones cortas al día con la finalidad de aprender. Es importante retirar del alcance del cachorro todo aquello que pueda destruir para no tener que reprenderlo por ello, intentando que la mayoría de las cosas que haga tengan como resultado una recompensa o refuerzo positivo.
7. Corregir las conductas indebidas en el mismo momento en que suceden. Más tarde no tendrá valor, pues el perro no guarda memoria, piensa en presente.
8. Adiestramiento básico del cachorro. Enseñarle las órdenes básicas (sentado, tumbado, permanecer quieto, caminar junto. Nos ayudará a ejercer un control sobre el perro en el momento en que lo necesitemos y a la vez establecer una jerarquía. Así por ejemplo antes de comer o de salir a la calle podemos pedir al perro que se siente, de manera que obedece una orden (estableciendo una jerarquía) y obtiene como recompensa su comida o su salida. Así fomentamos la tranquilidad y no el nerviosismo. Las horas de la comida y paseo deben ser fijas, para establecer una rutina. También la duración debe ser limitada: paseos no demasiado largos, que no le dé tiempo a aburrirse y respecto a la comida esta debe retirarse si ha pasado un tiempo prudencial ( el tiempo habitual en terminar el plato) haya o no comido.
9. Sacar a pasear al cachorro varias veces al día. Debemos hacerlo al menos 3 veces al día, aprovechando el paseo para el juego (pelota, escondite, presa, etc.)
10. Enseñar al cachorro a estar solo, de manera progresiva. Al principio durante cortos periodos de tiempo, 20 o 30 minutos. Incluso debemos hacerlo cuando estamos en casa. El perro debe permanecer tranquilo y comprender que siempre que nos marchamos regresamos; nunca lo abandonamos. Resulta muy útil para este fin el empleo del transportin. ![]()
